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La República Saharaui refuerza su posición internacional en el 2022

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ECSAHARAUI

 

Ali Mohamed.
 
ECS. Madrid. | Durante el saliente año 2022, la cuestión saharaui ha logrado destacables éxitos diplomáticos y jurídicos en el escenario internacional, que refuerzan más su posición visibilizando su legítima lucha. También despertó una efusión de solidaridad sin precedentes con el pueblo saharaui, a pesar de los esfuerzos de Marruecos por ocultar y sofocar una verdad existencial de un pueblo que lucha por su independencia y por la deseada integración política y económica del Magreb que, pese a los tímidos esfuerzos, sigue estando bloqueada por el empeño marroquí en mantener ocupada partes de la República Saharaui. Los desarrollo vividos en el 2022 demuestran que la reanudación del conflicto armado ha zarandeado el mapa del Magreb, y muy particularmente la economía y la política exterior marroquí, y así continuará en el 2023. 
 
Ámbito político y diplomático:
Dos años después del reinicio de la guerra tras la violación por parte de Marruecos del alto el fuego firmado con el Frente POLISARIO en 1991, distintos países y organismos internacionales no han dejado de manifestar su profunda preocupación por la inestable situación en el Sáhara Occidental ocupado, exigiendo el respeto a la legalidad internacional y a las resoluciones de la ONU y la Unión Africana (UA).
Si bien el estatuto "distinto y separado" del Sáhara Occidental ha sido claramente definido por los distintos Tribunales de Justicia de diversos países, Marruecos sigue violando los derechos del pueblo saharaui e imponiendo un "apagón", impidiendo que todas las delegaciones extranjeras accedan a los territorios ocupados para transmitir los hechos, o al menos dar cuenta de la supuesta estabilidad y bienestar de la que ''gozan'' los saharauis que viven bajo ocupación.
No obstante, el restablecimiento de relaciones con determinados países apegados al respeto del derecho a la autodeterminación, las sentencias de los distintos Tribunales de Justicia así como la participación del presidente saharaui, Brahim Ghali, en varios eventos internacionales multilaterales, dan testimonio del impulso que vive la causa saharaui. Como indicativo de éste periodo de éxitos que viven los saharauis, basta observar los innumerables enfrentamientos diplomáticos que ha protagonizado Marruecos en estos últimos dos años desde el estallido de la guerra.
Así, el éxito diplomático del Frente POLISARIO comenzó a gestarse el pasado mes de febrero, cuando el presidente saharaui participó, junto a sus homólogos africanos y europeos, en los trabajos de la VI cumbre Unión Europea/Unión Africana celebrada en Bruselas, acompañado por una importante delegación diplomática. Se trata de la segunda vez que Ghali participa en este tipo de cumbres, después de la de 2017 celebrada en Abiyán, dado el estatus de la República Saharaui (RASD) como miembro fundador de la UA que goza de todos los derechos y deberes.
Cabe destacar también su participación en la 8ª Conferencia Internacional de Tokio sobre el Desarrollo Africano (TICAD 8), organizada en Túnez, que despertó la ira de un régimen que, carente de sentido común y en reflejo de su fracaso, fabricó una crisis política con Túnez al ver que el objetivo por el que accedió a la UA en 2017 (expulsar a la RASD) se desvanecía.
El 2022 fue también el año del nombramiento del primer Embajador de Botswana y Angola en la República Saharaui desde el establecimiento de relaciones entre los países, así como de la primera visita histórica del Viceministro de Relaciones Exteriores de Honduras, Torres Zelaya Gerardo, en los campamentos de refugiados saharauis. También recibieron dos visitas del Enviado Personal del Secretario General de la ONU para el Sáhara Occidental, Staffan De Mistura, en Enero y Septiembre respectivamente, quedando en evidencia la intransigencia de Marruecos al vetar su acceso a los territorios ocupados.
El continente africano también ha destacado con Sudán del Sur, que restableció relaciones diplomáticas con la RASD, suspendidas en 2018, y Kenia, que reafirmó su apoyo al derecho indiscutible e inalienable del pueblo saharaui a la autodeterminación mediante la organización de un referéndum liderado por la ONU y la UA. Y en América Latina; Perú y Colombia anunciaron el restablecimiento de relaciones diplomáticas con la RASD, de acuerdo con los principios y objetivos de la carta de la ONU. Venezuela y Ecuador nombraron nuevos embajadores saharauis, siendo el continente donde más avanzó la causa saharaui.
 
El régimen de Marruecos ha abierto también otro frente en su continua crisis con la UE, y ha procedido a suspender en agosto pasado una cumbre con el alto representante de la Unión Europea, Josep Borrell, por haber defendido una consulta en el Sáhara Occidental. Josep Borrell aseguró el 15 de agosto al programa 'La Hora de La 1' de la TVE que "la posición que tiene el Gobierno de España era y es la de la UE; defender la realización de una consulta para que el pueblo saharaui sea quien decida cómo quiere que sea su futuro".

En Suecia, Francia y también en Alemania, la cuestión del Sáhara Occidental se discutió en el Parlamento y la bandera saharaui fue izada por las autoridades de la ciudad alemana de Bremen en el asta del Parlamento regional, en el marco de la conmemoración del 46º aniversario de la proclamación de la RASD. La última conferencia de la Coordinación Europea de Apoyo y Solidaridad con el Pueblo Saharaui (EUCOCO), celebrada en diciembre en Berlín, también reafirmó el apoyo al derecho a la autodeterminación para la independencia del Sáhara Occidental.  
 
Ámbito jurídico:
En el plano legal, el ocupante marroquí recibió otra bofetada, ésta vez del Tribunal Africano de Derechos Humanos y de los Pueblos, con una sentencia dictada el 22 de septiembre, en la que denunciaba la ocupación marroquí del Sáhara Occidental, instando a todos los Estados miembros de la UA a encontrar una solución permanente a esta ocupación y garantizar el ejercicio del derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui, una decisión que expertos señalaron que podría llevar a Marruecos a abandonar de nuevo la organización continental por no apoyar su anexión ilegal.
Esto se suma a la decisión del Consejo de Estado francés, tomada a iniciativa de la Confederación Campesina, de prohibir la importación de productos agrícolas del territorio saharaui ocupado bajo el argumento de que el Sáhara Occidental no pertenece al Reino de Marruecos tal y como resolvió el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) en 2016, 2018 y 2021, precisando que “presentar estos productos como de origen marroquí infringe el derecho comunitario y las sentencias del Tribunal”.
Y en la ONU, durante la sesión del Comité Especial de Descolonización, conocido como el "Comité de los 24", varios representantes de países y organismos internacionales reiteraron su apoyo al respeto del derecho inalienable del pueblo saharaui a la autodeterminación, denunciando la violencia y violaciones de los derechos humanos perpetradas por el ocupante marroquí en el Sáhara Occidental ocupado.  
Presión por negociaciones directas:
Desde el bloqueo marroquí a la visita de Staffan De Mistura en Agosto a los territorios ocupados tal y como tenía planeado la ONU, se sucedieron una serie de reuniones entre De Mistura y embajadores de distintos países, así como otras reuniones de diplomáticos estadounidenses con autoridades argelinas.  En Noviembre por ejemplo, el canciller argelino mantuvo dos reuniones tanto con su homólogo saharaui, Mohamed Salem Ould Salek, así como con el presidente de la RASD, Brahim Ghali. En el mismo mes, Mohamed VI mantuvo otra reunión con el Secr. Gral de la ONU, António Gutérres, mientras que el jefe de la diplomacia marroquí, Nasser Bourita, junto al ministro de Defensa marroquí, Abdellatif Loudiyi, dialogaron con Benny Gantz, titular de Defensa israelí.
 
Por lo tanto es innegable afirmar que el conflicto saharaui está viviendo nuevos desarrollos más allá de la diplomacia declaratoria. El nombramiento en octubre de 2021, tras más de dos años de espera, del italo-sueco Staffan de Mistura como nuevo enviado personal del secretario general de la ONU para el Sáhara Occidental, -aunque es necesario resaltar que el nombramiento no es "un fin en sí mismo" y solo un ''medio'' para alcanzar una solución que prevea la autodeterminación del pueblo saharaui-, abrió otro frente en la escena internacional a favor de la causa saharaui tras el habitual veto marroquí al nuevo mediador de la ONU.
 
Esto es lo que reafirmó recientemente el presidente saharaui Brahim Ghali, destacando que Marruecos ahora tiene dos opciones: la normativa defendida por la ONU basada en la organización de un referéndum de autodeterminación, o la solución negociada defendida por la Unión Africana en marzo de 2021, a saber, el relanzamiento de "negociaciones directas y francas sin condiciones previas" entre la RASD y Marruecos, respetando los artículos de su carta fundacional.
Desde el nombramiento del sucesor del alemán Horst Kohler, que dimitió en mayo de 2019, muchos países, incluidos los vecinos; Argelia y Mauritania, han seguido mostrando su apoyo a los esfuerzos de De Mistura, solicitándole que inicie negociaciones "directas" entre las partes en conflicto; Marruecos y el Frente POLISARIO, rechazando así el formato de las llamadas "mesas redondas" tras demostrarse que fue solo una maniobra dilatoria del régimen marroquí, que no muestra voluntad para concluir el proceso de descolonización de forma pacífica y conforme a la legalidad internacional, que protege el derecho de los pueblos sometidos a dominación colonial a decidir sobre su futuro.
A la espera del relanzamiento del proceso político, el pueblo saharaui, decidido a continuar su lucha armada, ha intensificado en los últimos días sus ataques. Desde la agresión marroquí en El Guerguerat, el Ejército de Liberación Saharaui ha infligido "grandes pérdidas humanas y materiales" al ejército de ocupación marroquí con más de 3.500 ataques contra sus bases que se extienden a lo largo del Muro militar de 2.720 kilómetros que divide el territorio.
Los saharauis no pasan por alto que De Mistura personifica la impotencia y el fracaso de los esfuerzos internacionales en descolonizar el Sáhara Occidental y tuvo que registrar la decepción de las autoridades saharauis por la vía diplomática liderada por la ONU y el apoyo unánime de la población saharaui a la continuación de la lucha armada durante sus dos visitas a la región. Los saharauis carecen de ejemplos sobre el terreno para defender a la ONU, no en vano, un Frente POLISARIO harto de diplomacia declaratoria y de las vacilaciones macabras del Consejo de Seguridad, mostró, a pesar de todo, su disposición abierta a cooperar por enésima vez para lograr una solución pacífica que prevea el referéndum para el pueblo del Sáhara Occidental.
El Enviado de la ONU al Sáhara Occidental hubo de comprobar con perspicacia diplomática el contraste entre las voluntades mostradas por las partes implicadas en aras de la conclusión pacífica y acorde al derecho internacional del conflicto. Mientras Marruecos mantiene su irracional obsesión con el ilegal Plan de Autonomía y una negación enfermiza de la existencia del pueblo saharaui, el Frente POLISARIO no dejó de recordar sus propuestas que tienen como eje los derechos reconocidos e inalienables de los saharauis, ofreciendo incluso acuerdos económicos y securitarios privilegiados con Marruecos, sin deponer las armas. La continua ocupación marroquí de la República Saharaui se erige cada vez más en el horizonte como la verdadera y única fuente de tensiones en la región, causante de tantos enfrentamientos, y en consecuencia, el obstáculo objetivo que impide la integración y normal desarrollo económico, político y social del bloque del Magreb, así como un elemento que altera las relaciones bilaterales de Marruecos con otros estados, a los que amenaza y chantajea a cambio de su silencio respecto a su ilegal ocupación. Los vecinos más directos; Argelia, España y Mauritania ya han sufrido los pataleos diplomáticos y acciones hostiles de un estado paria que insiste contra toda lógica jurídica en legitimar su ocupación militar que ningún país le reconoce.
Toda negociación que se lleve a cabo deberá ser bajo el estruendo de los misiles, pues la historia es testigo de como Marruecos incumple sus obligaciones contraídas voluntariamente ante a la comunidad internacional. El expansionismo de la monarquía alauí es incompatible con las obligaciones de un estado sujeto del derecho internacional.
Staffan De Mistura también tuvo que cerciorarse durante sus viajes de qué país piensa en el beneficio, desarrollo y seguridad del Magreb y el Norte de África, y quién actúa en detrimento de estos objetivos regionales guiado por el beneficio propio y arrollando con los principios más elementales del derecho internacional y de las relaciones internacionales. Del mismo modo pudo comprobar qué estado piensa en unas relaciones futuras saludables y amistosas con sus vecinos fronterizos, y quien se ha erigido como una fuente de tensiones a través del chantaje migratorio, económico y la ruptura de relaciones con Argelia y Túnez, así como las tensiones abiertas con España y Mauritania por su expansionismo. Finalmente, el Enviado onusiano ya se habrá dado cuenta tras la ronda de visitas que la plena integración del Magreb así como la estabilidad en el Atlántico, se encuentra impedida por la ocupación marroquí del Sáhara Occidental, que es, sobre todas las cosas, un espantoso recordatorio de la violación persistente de una norma fundamental del derecho internacional, así como el nivel de responsabilidad que recae en el Consejo de Seguridad de la ONU.