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El Sahara Occidental y la oportunidad de Marruecos

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Por Waldo Mendiluza
Naciones Unidas, 17 feb (PL) Marruecos regresó a la Unión Africana (UA) el 31 de enero, un retorno que el Frente Polisario ve como una oportunidad que tiene el Reino para hacer lo correcto, devolver al pueblo saharaui el territorio ocupado desde 1975.
 
El bloque continental, ahora integrado por 55 Estados, readmitió a Rabat durante la cumbre de Addis Abeba, Etiopía, lo que puso fin a 33 años de separación voluntaria.
En 1984, Marruecos había abandonado la Organización para la Unidad Africana, precursora de la UA, en rechazo a la incorporación de la República Árabe Saharaui Democrática, representada por el Frente Polisario, organización que por más de cuatro décadas ha luchado por la autodeterminación del Sahara Occidental.
Rabat aceptó cumplir las reglas de la UA, que defiende principios rectores como la igualdad soberana, la independencia de sus miembros y el respeto a las fronteras.
Esperamos que no se dedique a hacer juegos y actúe con seriedad a la hora de honrar los compromisos adquiridos, señaló esta semana el representante del Frente ante las Naciones Unidas, Ahmed Buhari, en un encuentro con periodistas.
De acuerdo con Buhari, se trata de un sencillo tema de descolonización, porque cuando Marruecos obtuvo la independencia política de Francia y España, en 1956, sus fronteras no incluían el territorio saharaui.
Por tanto, el retorno a la UA, si se actúa con honestidad, es una oportunidad de resolver rápido el conflicto en el Sahara Occidental, insistió.
El Sahara occidental es llamado la última colonia de África, y se encuentra en la lista de los 17 territorios sin autogobierno que analiza el Comité de Descolonización de la ONU, creado en 1961 por la Asamblea General, en sintonía con la resolución 1514 de 1960, dirigida a liberar a la humanidad del flagelo del colonialismo.
Tras 16 años de guerra entre Marruecos y el Frente Polisario, el Consejo de Seguridad creó en 1991 la Misión para el Referendo en el Sahara Occidental (Minurso).
Desde entonces, el Reino ha acudido a diversas justificaciones para bloquear la consulta de autodeterminación del pueblo saharaui, que se supone debería escoger entre la independencia o la integración a Marruecos.
MALAS SEÑALES 
Según Buhari, la potencia ocupante ya ha dado claros indicios de falta de voluntad política para poner fin al diferendo, aunque descartó entrar en detalles.
Esto es muy lamentable, porque las tensiones existentes pudieran llevar a la escalada del conflicto, con las tropas separadas por apenas 200 metros y el peligro latente de un accidente de impredecibles consecuencias, advirtió.
Rabat asegura que su retorno a la UA no implica el reconocimiento a la República Árabe Saharaui Democrática e insiste en mantener su dominio territorial.
El Reino promueve una iniciativa propia que ofrece autonomía al Sahara Occidental, sin incluir los temas de defensa y política exterior.
Para el Frente Polisario, la solución sigue siendo el apego al referendo de autodeterminación.
Llegó el momento de que Marruecos renuncie a sus ambiciones territoriales, nosotros como pueblo tenemos mucho que ofrecer, estabilidad regional, comercio y alianzas antiterroristas, subrayó.
En declaraciones a Prensa Latina, Buhari reiteró la disposición del Frente a trabajar con la ONU en la solución del conflicto.
Al respecto, mencionó la esperanza de que el nuevo secretario general de las Naciones Unidas, el portugués António Guterres, no se vea afectado por las estrategias de intimidación y chantaje aplicadas por Marruecos, como las que golpearon a su predecesor en el cargo, el sudcoreano Ban Ki-moon.
Buhari recordó la reacción de Rabat tras la visita en marzo de 2016 de Ban a la región, donde calificó de ocupación la presencia marroquí.
El reino respondió con la reducción del personal de la Minurso y la suspensión de su aporte financiero a la fuerza de paz activada en 1991, un escenario del que la misión aún no se ha recuperado.
De acuerdo con el diplomático, el pueblo saharaui sigue firme y listo para negociar, si existiera la voluntad de hacerlo por los ocupantes, quienes rechazan este calificativo.