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Una mano tendida a la paz (Prensa)

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Para la República Saharaui y su movimiento independentista, el Frente Polisario, es la hora de alcanzar la soberanía plena
Publicado: Domingo 20 mayo 2018 | 12:10:13 AM
«Una realidad testaruda e irreversible», de años de lucha, caracteriza a estos hombres y mujeres del desierto. Entre la arena y el olvido parece transcurrir su resistencia. Pero en Cuba no se olvidan y ellos lo saben. Por lo que hoy, a 45 años de la fundación del Frente Popular de Liberación de Saguia al Hamra y Río de Oro (Polisario), Omar Mansur, uno de los líderes de ese movimiento de resistencia, explica a JR que el «aniversario es una prueba de fuerza de que el pueblo saharaui se encuentra en mejores condiciones para encarar el futuro».
El Sahara Occidental son casi 270 000 kilómetros cuadrados, rodeado por Marruecos, Argelia, Mauritania y las costas del Atlántico. Sin embargo, es uno de los más ricos del Magreb por contar con el banco pesquero más importante del mundo y por sus reservas de fosfatos.
«Los recursos naturales constituyen el objetivo de la guerra, y como no puede apropiárselos definitivamente, los saquea», comenta Mansur al detallar el enfrentamiento contra Marruecos, que en 1975 invadió la región y que luego, en 1991, pactó un referendo que todavía no se ha llegado a concretar.
«Lo que están buscando es que la situación se mantenga en un status quo: hay una zona ocupada por Marruecos, hay un muro de división de 10 700 kilómetros, el mayor casi del mundo, y hay una zona liberta. La República Saharaui se mantiene en la zona liberada con su ejército y Marruecos en la ocupada.
«De todas formas, este proceso de ocupación y mantenimiento del status quo no ha dado el resultado que ellos esperaban. Actualmente, no hay ningún país en el mundo que haya reconocido la soberanía de Marruecos sobre el territorio saharaui».
—La lucha del Frente Polisario y de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) de desarrolla, entonces, desde diversos frentes. ¿Cuáles han sido en estos 45 años las principales victorias?
 
—Hemos ganado la batalla en la Corte Europea de Justicia, que anuló los acuerdos hechos con Marruecos por el saqueo  del fosfato, de la pesca, de la agricultura... pues no tiene ni la soberanía sobre nuestro territorio ni la administración, que ante Naciones Unidas es de España.
«En el plano interno, la proclamación de la República ha sido una de las mayores victorias, que se ha consolidado con reconocimientos importantes. El mayor de ellos es el de la organización regional, la Unión Africana (UA), de la que somos miembros desde 1984, y Marruecos quedó fuera. Este fue un golpe maestro de los saharauis.
«El plan de paz en sí, de 1991, también es una victoria a pesar de que todavía no se ha podido aplicar, pero representó el consenso internacional en torno a los derechos saharauis. Igualmente, logramos que el ejército tenga la preparación y la fuerza necesarias para retomar la lucha en cualquier momento.
«Además, hemos aprovechado este periodo de espera de ni guerra ni paz, para crear una democracia interna. Hemos preparado al pueblo para la democracia, y para ello, creamos organizaciones no gubernamentales en los territorios ocupados, en los territorios libres y en la diáspora, y hemos creado el Parlamento Saharaui que es una experiencia sui géneris que ningún movimiento de liberación realizó mientras luchaba».
Durante el diálogo, el también Ministro de la RASD para América Latina y el Caribe valoró el intercambio de su nación con otros países. «Aprendemos y a la vez presentamos nuestra cultura, que es una cultura bastante particular en el área, una sociedad en la que existe una tradición de matriarcado en muchos aspectos, una cultura en la que la mujer árabe, islámica y africana toma sus propios asuntos en mano y es partícipe de su propia liberación y de la de su país».
La paciencia de estos hombres y mujeres del desierto parece una realidad que escapa de las más tempestuosas novelas. «El Frente Polisario —dice Mansur— llega a los 45 años con gran parte de sus deberes hechos y solo falta el elemento de la soberanía total de sus territorios».
—¿Qué estrategia han establecido de cara al futuro?
 
—Continúa la mano tendida a la paz para que Marruecos se siente en la mesa de negociones, como bien lo estableció en la reciente resolución de abril el Consejo de Seguridad de la ONU, en la que se dan seis meses para que negociemos y busquemos una solución que garantice el derecho del pueblo saharaui a su autodeterminación y para que haya un respeto a los derechos humanos en las zonas ocupadas.
«Este proceso se ha alargado mucho y ya debe tocar su fin. Nosotros seguimos creyendo que ese proceso puede coronarse, de manera que pueda conducir a la paz, pero si eso no funciona debemos seguir la lucha de liberación».
—El pasado año, Marruecos se incorporó a la Unión Africana. ¿Qué significado tuvo ello para el pueblo saharaui?
—La incorporación de Marruecos se hace más por debilidad que por fuerza. Comprendieron que se estaban autoaislando y han retomado relaciones con varios países que han apoyado a la RASD. Decidieron entonces cambiar de estrategias y regresar a la U. A. Es un paso más hacia el realismo de comprender que la independencia de la República Saharaui es irreversible.
«Percibimos que detrás de eso también hay una táctica, que no desaparecerá de la política de Marruecos, de querer cortar la hierba bajo los pies saharauis y tratar desde adentro de mermar nuestros derechos. Pero eso es un sueño, Marruecos fracasará.
—Y ¿cómo siente el pueblo saharaui la solidaridad cubana?
—Cuba fue uno de los primeros países que han apoyado esta causa de una manera extraordinariamente positiva en los foros internacionales. En el plano bilateral, Cuba ha aportado un apoyo fraternal en materia de educación y salud que ha sido fundamental en nuestra lucha.
Mansur no quiso dejar de reiterar el rechazo de su pueblo al bloqueo impuesto por Estados Unidos: «Felicito al pueblo cubano por la gran labor que han desarrollado para enfrentar sus dificultades.
«Cuba sin el bloqueo podrá aportar mucho más al mundo, tanto en los dominios científicos como en el humano y en el deber hacer. Seremos siempre solidarios con ustedes y estaremos agradecidos por habernos ayudado a sanar  nuestras heridas durante toda la lucha».